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VERDE NATURAL EN NAVIDAD

VERDE NATURAL EN NAVIDAD

VERDE NATURAL EN NAVIDAD

 

La costumbre importada de colocar abetos naturales, y otras pináceas, en los hogares en las fechas navideñas en modo alguno justifica la muerte de un árbol. Los abetos incluso con raíz y tierra, tras su estancia en una casa, tienen escasas posibilidades de supervivencia.

 

 Cada año las luces de nuestras calles avisan de la llegada de la Navidad. Y cada año las organizaciones ecologistas advierten por estas fechas de los perjuicios derivados del uso de la vegetación en la decoración navideña. Los departamentos de Medio Ambiente de las diferentes autonomías también se vuelcan en recordar que no se debe coger musgo ni cortar acebo. En general, tampoco está permitido talar árboles o ramas ni recolectar otras plantas para usarlas como adorno en estas fiestas.

 

El acebo producido en viveros puede venderse con fines ornamentales pero como planta viva, no cortado. Aunque los árboles de Navidad que se comercializan proceden de plantaciones especializadas, conviene no olvidar que son seres vivos y por ello han de tomarse precauciones para aumentar sus posibilidades de supervivencia.

 

El árbol de Navidad más utilizado es de la familia de las pináceas y de entre todos ellos el abeto es el más habitual. Especies como Picea abies (abeto rojo), Picea excelsa, Abies nobilis, Abies masjoani, Abies nordmanniana y Abies concolor (plateado) se cultivan con fines comerciales en los Pirineos para Navidad. La venta de árboles naturales, unos dos millones al año en España según algunas estimaciones, comienza cada año a primeros de diciembre.

 

En su línea de consumo responsable y sostenible, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) publica unas recomendaciones para estas fechas en las que no aconseja comprar estos árboles navideños, no sólo por su alto precio, también porque “en nada beneficia al medio ambiente”. Para esta organización “un árbol artificial cumple perfectamente el papel ornamental, representativo y simbólico de la Navidad; es fácilmente reciclable, muy económico y no tiene problemas para su traslado y mantenimiento” afirma desde CECU David Hurtado.

 

Los ecologistas, por tanto, recomiendan los abetos artificiales, que suelen ser de plástico. Tienen la “ventaja” de que se pueden utilizar más años, pero también terminan en la incineradora o vertedero, lo que conlleva emisión de dioxinas.


Llama la atención que haya viveros dedicados al cultivo intensivo de árboles de “usar y tirar” y asociaciones ecologistas creen que ninguna tradición puede justificar la muerte de un ser vivo, ya que, según las cifras que manejan, ni siquiera uno de cada mil de estos árboles sobrevive al mes de enero. También alertan sobre el uso en su producción de grandes cantidades de fertilizantes y pesticidas.


El porcentaje de supervivencia puede rondar uno de cada 1.000, ya que un árbol natural, para ser comercializado, ha sufrido “una importante amputación de sus raíces y son muy pocos los ejemplares que superan ese estrés”, tal y como explica Manuel Calvo, técnico del servicio de Montes de la Viceconsejería de Medio Ambiente de Asturias.

Gema García, de Viveros Castilla no está completamente de acuerdo con este dato, pero afirma que “las oportunidades de sobrevivir de estos árboles cuando llega enero es menor que si estuvieran en su hábitat, y además hay que tener muy en cuanta los cuidados que necesitan”.


No obstante, si se decide a adquirir un árbol de navidad natural, debe procurar:

 
  • Tener abundante cepellón (conjunto de raíces y tierra).
  • Tener mantillo y regarlo con abundancia cada cuatro días.
  • Utilizar un tiesto que sea grande, para permitir que las raíces tengan suficiente espacio
    para crecer.
  • No dejar más de diez días dentro de la casa.
  • Alejarlo de zonas donde haga calor. Evita las bombillas.
  • Plantarlo posteriormente en zonas ajardinadas o parques públicos, nunca en el medio natural,a fin de no introducir especies no autóctonas.
 

Su uso en zonas ajardinadas también tiene inconvenientes, al necesitar estas especies abundante riego: un despilfarro en las condiciones habituales de sequía que azota a nuestro país.

 http://www.ambientum.com/revistanueva/2006-12/general/reporNavidad.asp

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