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LA LARGA MARCHA DE LOS VERDES

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La cúpula fundadora de los Verdes, con Petra Kell en el centro, en una marcha en 1983.

 

 

El partido alemán cumple 30 años inmerso en un cambio de estrategia para volver al poder

 

El debate que tuvo lugar el 13 de enero de 1980 en una pequeña sala en la ciudad de Karlsruhe duró más de once horas y estuvo a punto del colapso. Las feministas intentaban apoderarse del micrófono, los pacifistas amenazaban con abandonar la sala, y varias decenas de militantes comunistas gritaban consignas y buscaban adueñarse del estrado. Al final, la cordura se impuso al desorden y una voz delicada pero segura anunció la creación de un nuevo partido político alemán: los Verdes. «Seremos un partido antipartido y nuestros lemas serán el socialismo, el ecologismo, la democracia de base y la no violencia», prometió la fundadora, Petra Kell.

 

Pero los observadores que asistieron al caótico encuentro pronosticaron una rápida desaparición de la nueva agrupación, tanto por la heterogénea procedencia de sus militantes, como por las profundas diferencias ideológicas y estrategias que separaron desde un comienzo a las dos principales alas del partido: los Fundis (fundamentalistas) y los Realos (realistas).

 

Los líderes políticos de la época, temerosos de que la nueva formación acabara con el idilio que reinaba en Bonn, donde democristianos, socialdemócratas y liberales se repartían el poder, acusaron a los Verdes de ser peligrosos agentes de Moscú. «Son una tropa de niños desaseados y un caballo de Troya de los soviéticos», dijo el legendario líder bávaro Franz Josef Strauss. El socialdemócrata Egon Bahr sentenció en forma lacónica: «Están condenados a fracasar». Pero como reza un refrán, los cadáveres políticos en Alemania siempre han gozado de buena salud. Los Verdes no son una excepción. Treinta años después de la agitada reunión que dio vida al partido, la agrupación está representada en 13 parlamentos regionales. En Hamburgo gobiernan con la CDU, en Bremen con el SPD y en Sarre forman coalición con la CDU y el Partido Liberal.

 

La larga marcha de los Verdes a través de las instituciones está marcada por éxitos y fracasos rotundos. En 1983 lograron llegar al Parlamento federal y poco después, un joven militante del partido provocaría el primer gran escándalo cuando calificó al presidente del Bundestag como un «tonto del culo». La osadía de Joschka Fischer no acabó con su carrera y, en 1985, el líder más emblemático que haya tenido nunca el partido se convirtió en ministro de Medio Ambiente en el estado federado de Hesse.

 

Pero la caída del Muro y la posterior reunificación del país causó una debacle en las filas del grupo ecologista. En las elecciones de 1990, los Verdes cometieron el error de presentarse con un lema apropiado a su filosofía, pero alejado de la realidad que reinaba entonces en el país: «Todos hablan de Alemania, nosotros hablamos del clima».

 

El partido fracasó y no superó la barrera del 5%, pero aprendió la lección. Cuatro años después regresaron al Bundestag con el 7,3% de los votos.

 

RENUNCIA AL PACIFISMO

 

A partir de ese momento, los Verdes pusieron en marcha una nueva estrategia que les ayudo a conquistar el poder en 1998. Se convirtieron en un partido pequeño burgués, pero sin dejar de lado su perfil ecologista. A lo largo de los siete años que duró su alianza con el SPD, la formación ecologista logro imponer un acuerdo para desactivar las centrales nucleares, a más tardar, en 2020. Pero se vieron obligados, para poder seguir cogobernando, a renunciar a uno de sus principios más queridos: el pacifismo. En marzo de 1999, Fischer y su partido apoyaron el envío de soldados alemanes a combatir contra el régimen de Milosevic y, después del 11-S, aprobaron el despliegue de tropas en Afganistán.

 

En 2005, los Verdes regresaron al incómodo rincón de la oposición, perdieron al carismático Fischer, que ahora trabaja como asesor para grandes multinacionales y, desde entonces, buscan un nuevo espacio que les permita reconciliar sus ideas ecológicas con otros campos como el político, el económico o el financiero, una estrategia que le permitiría regresar al poder.

 

http://www.nortecastilla.es/20100114/mundo/larga-marcha-verdes-20100114.html

 

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