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LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA EN GRAN CANARIA

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Foto nocturna del polígono de Arinaga ( Carlos Muñoz)

LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA EN GRAN CANARIA 

Articulo de opinión de Domingo Afonso Martín. 

El uso excesivo e irresponsable de la energía eléctrica en el alumbrado de exteriores es la causa de una nueva agresión medioambiental que ha convertido a Gran Canaria en una antorcha de fotones que impide la visión nocturna de las estrellas y que incluso llega a perjudicar la calidad de las observaciones en el Observatorio Astronómico del Roque de Los Muchachos en La Palma.

Teldeactualidad.com (4/04/07) 

El fenómeno se denomina contaminación lumínica y se manifiesta por la dispersión hacia el cielo de un halo luminoso que recubre las ciudades, visible a centenares de kilómetros según los casos, y las nubes refulgentes como fluorescentes (skyglow).

Los Verdes grancanarios, que somos parte de la expresión política del movimiento ecologista, y como tales nos hemos preocupado por denunciar las diferentes agresiones que se realizan sobre el medioambiente y ofrecer alternativas para evitar las mismas. Sin embargo es justo reconocer que nuestras iniciativas para abordar directamente el problema de la contaminación lumínica han sido insuficientes, y este sentido han jugado un papel pionero determinados colectivos del ámbito científico y naturalista.

El actual modelo de consumo energético de Canarias basado en el petróleo genera residuos que contaminan gravemente el medio ambiente (lluvia ácida, contaminación de los mares, contaminación atmosférica por humos tóxicos) y es la causa principal del cambio climático. La contaminación lumínica es una medida del sobreconsumo de energía que genera este modelo.

El uso de la electricidad para generar luz ha constituido un innegable factor de progreso, pero no es menos cierto que su mal uso se ha convertido, lamentablemente, en una expresión característica más de nuestro irracional estilo de vida consumista. Alumbramos alegremente el cielo con fines supuestamente ornamentales, comerciales, propagandísticos y lúdicos.

En ausencia de normativas reguladoras, el crecimiento urbano, las nuevas infraestructuras, los polígonos industriales, así como de los centros nocturnos de diversión ha ido llenando el cielo nocturno de luz y solo los astrónomos han advertido que, poco a poco, íbamos apagando las estrellas.

EFECTOS DE LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

Durante millones de años, los seres vivientes de la Tierra han ido adaptando sus procesos biológicos de acuerdo con dos ciclos astronómicos fundamentales; La sucesión de las estaciones y la alternancia día-noche. La acción del hombre está alterando a gran escala estos ciclos naturales.

La contaminación lumínica afecta a nuestra salud y bienestar ya que una variación en la iluminación ambiental natural puede producir alteraciones en los patrones de la liberación de determinadas hormonas (melatonina; cortisol, prolactina y las hormonas del crecimiento) y con ello desequilibrios orgánicos a distintos niveles.

El modelo luminotécnico vigente prima el deslumbramiento porque se basa en la falsa concepción de que el exceso de luz incrementa la visibilidad y los ciudadanos, inconscientes de ello, demandan más luz a los responsables públicos, en la creencia de que su seguridad personal aumenta con el exceso. Sin embargo una luz excesiva dirigida a los ojos mientras conducimos de noche tiene un efecto cegador de imprevisibles consecuencias.

Otra consecuencia indeseable de la excesiva iluminación nocturna es la intrusión lumínica producida por las farolas mal orientadas y próximas a las fachadas de las viviendas cuya luz entra a menudo por las rendijas de las ventanas invadiendo el interior de las viviendas y nuestra intimidad.

Las tradicionales lámparas de mercurio además de contener un elemento altamente contaminante producen una emisión de luz blanca de escasa eficacia lumínica y mayor consumo energético.

La contaminación lumínica tiene efectos comprobados sobre la biodiversidad de la flora y la fauna nocturna .El mundo nocturno necesita la oscuridad. De hecho muchos animales han desarrollado sistemas muy complejos para adaptarse a la noche.

En Canarias durante los meses de octubre y noviembre, los pollos de pardela cenicienta abandonan el nido y durante sus primeros vuelos nocturnos son atraídos por las luces artificiales, sufriendo caídas y choques al confundir la luz con la línea blanca de las olas del mar.

Miles de pardelas cenicientas son tratadas en Gran Canaria y Tenerife por las consecuencias de la encandilación por los excesos de luz artificial y muchas de ellas mueren. Este problema es inexistente en La Palma, dónde se aplican medidas contra la contaminación lumínica.

PROPUESTAS DE LOS VERDES

El gran reto para paliar el cambio climático no es aumentar la energía producida mediante fuentes renovables sino ahorrar energía. Por ejemplo los generadores eólicos instalados en el Polígono Industrial de Arinaga no cubren ni la mitad de la energía que se emplea para su propia iluminación nocturna, a todas “luces” exagerada e innecesaria.
Se debe evitar la emisión directa de luz hacia el cielo, mediante luminarias orientadas en paralelo al horizonte, con bombillas bien apantalladas y eficientes, de la potencia adecuada para garantizar la seguridad alumbrando el suelo y no el cielo.

Por todo ello Los Verdes hemos incluido entre nuestras propuestas electorales la ampliación a toda Canarias de La Ley del Cielo, actualmente vigente para La Palma y parte de Tenerife.

El Cabildo de Gran canaria debe impulsar los cambios necesarios en las redes de alumbrado público para disminuir la contaminación lumínica. Para actuar correctamente, en este sentido proponemos dimensionar el problema mediante la elaboración del mapa de la contaminación lumínica de Gran Canaria.

Pero quizás, lo más importante, es que todos tomemos conciencia del problema y que desde las administraciones se articulen medidas destinadas a concienciar y educar a la población sobre el problema de la contaminación lumínica.

Curiosamente combatir la contaminación lumínica es una propuesta ecologista rentable ya que sustituyendo las arcaicas lámparas de mercurio por lámparas de sodio y diseñando correctamente las luminarias para que iluminen el suelo y no el cielo, ahorraríamos porcentajes mínimos de un 25% en la factura de la luz, pudiéndose alcanzar porcentajes mayores del 40% y de paso estamos combatiendo el cambio climático.

(*)Domingo Afonso Martín es candidato de Los Verdes al Cabildo de Gran Canaria.

 http://www.teldeactualidad.com/modules.php?name=News&file=article&sid=13086 

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